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La Jornada - 04/01/2012
Desarrollan
en México circuito de teléfono celular favorable a ambiente
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Actualmente los móviles cuentan con un módem para bluetooth, otro para
Internet, uno más para usar la red celular. "La idea es que esos tres
bloques se integren en un solo circuito" con lo que se reduciría la basura
tecnológica, explicaron.
Un grupo de científicos mexicanos desarrolla un
circuito para teléfono móvil que beneficiará al medio ambiente con base en la
integración de varios sistemas de comunicación inalámbricos en uno solo,
informó el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).
"Una de las ventajas de este desarrollo sería que, al conservar por
más tiempo un mismo aparato telefónico, esta situación ayudaría al medio
ambiente porque no se crearía más basura tecnológica", explicó el
investigador del área de Telecomunicaciones del Cinvestav de la ciudad mexicana
de Guadalajara, Ramón Parra Michel.
Hoy día los teléfonos celulares cuentan con un módem para bluetooth,
otro para conectarse a internet, uno más para usar la red celular y poder
hablar. "La idea es que esos tres bloques se integren en un solo circuito,
así un mismo modem funcionará para todos esos servicios, de acuerdo a lo que el
usuario le esté solicitando", detalló Parra Michel.
El investigador también explicó que este circuito integrado, que
consiste en una pastilla de silicio tipo microprocesador, podrá ser
reconfigurado de manera sencilla, mediante un "software", ya que al
concentrar varios servicios su capacidad de modificación será mayor.
Otra ventaja de esta tecnología es reducir su costo y la inversión en
aparatos ya que al emplear menos circuitos, baja el valor de producción, y al
hacerlos reconfigurables, no será necesario cambiar con frecuencia de teléfono
para contar con la última versión.
Abundó en que al concentrar todos los accesorios inalámbricos, si uno se
daña, en lugar de abrirlo para quitar y cambiar esa pieza, se podrá analizar y
reprogramar desde fuera, y así rescatar la parte afectada supliendo sus
funciones.
En este proyecto participan, además del Cinvestav, investigadores de la
Universidad Pierre & Marie Curie, con apoyo del gobierno de Francia, así
como la empresa gala Flexras.